Una de las mayores tradiciones de nuestro país es sin duda el rito guadalupano. Miles de creyentes católicos, rinden un específico culto a la virgen de Guadalupe con particular devoción, una inseparable de la cosmovisión “mexicana”.

En Colima una de las particularidades en esta tradición es el atuendo con el que se le rinde tributo: único y muy característico.

Su proceso de elaboración, tan íntimo y cuidado como la prenda misma, pues en muchas familias se hereda por generaciones, igual que la tradición de venerar a la virgen.

Durante el presente 2019 recorrí las calles del centro histórico colimense todos los día 12 durante los once meses, en busca de devotas que pagan “la manda” de visitar la catedral basílica menor para demostrar la fe a nuestra “Coatlicue” moderna en esta fecha en particular, fuera del docenario típico decembrino.

Ataviadas el atuendo completo, que consta de una especie de reboso colocado en la cabeza, la blusa con la característica virgen en el frente y la falda con bordados rojos en la parte inferior; se dan cita sin falta a la misa de 7 am, mes tras mes, reafirmando el fervor a este sincretismo tan íntimo de nuestro México en toda la extensión y diversidad en tantos de sus ritos y creencias.

 

 

                                 

                                 [2019]